La Laguna de la Zaida: un ciclo de vida entre el agua y la tierra

La Laguna de la Zaida: un ciclo de vida entre el agua y la tierra

En la comarca del Campo de Daroca, en Zaragoza, se encuentra un tesoro natural que ha cautivado a generaciones: la laguna de la Zaida. Esta extensa lámina de agua, con un sistema de gestión único en España, es mucho más que un simple humedal; es un fiel reflejo de la historia, la cultura y la adaptación del ser humano al medio ambiente.

Un sistema ancestral

La laguna de la Zaida es un humedal de origen endorreico, es decir, que no tiene salida natural de agua. Su peculiaridad reside en su sistema de gestión ancestral, que consiste en un ciclo bianual de inundación y desecación. Cada año, el 15 de agosto, se abren o cierran las compuertas de la presa de la Parada, regulando así el nivel del agua.

Este sistema, que guarda similitudes con las antiguas prácticas agrícolas egipcias a orillas del Nilo, permite que la laguna cumpla dos funciones fundamentales:

  • Fertilización de las tierras: Durante los años en que la laguna se seca, las tierras circundantes se inundan con los sedimentos ricos en nutrientes, lo que favorece el cultivo de cereales como el trigo y la cebada.
  • Refugio de vida silvestre: Cuando la laguna está llena, se convierte en un hábitat ideal para una gran variedad de aves acuáticas, como el fumarel cariblanco, la pagaza piconegra y diferentes especies de patos.

Un bien común

La gestión de la laguna de la Zaida ha sido siempre una tarea comunitaria. Los habitantes de Used, a través de la Junta de Zaida, se encargan de tomar las decisiones sobre la apertura y el cierre de las compuertas, así como de la distribución de las parcelas cultivables.

Cada parcela, o suerte, se asigna de por vida a un matrimonio del pueblo, siempre y cuando resida en él al menos seis meses al año. Este sistema, que en el pasado garantizaba la subsistencia de las familias, ha evolucionado con el tiempo, pero sigue siendo un elemento fundamental de la identidad de Used.

Un ecosistema único

La laguna de la Zaida es un ecosistema dinámico y cambiante, que alberga una rica biodiversidad. Además de las aves acuáticas, en sus aguas habitan numerosos invertebrados, como los crustáceos de agua dulce, que a su vez sirven de alimento para las aves.

La vegetación de la laguna también es variada, adaptándose a las condiciones cambiantes del nivel del agua. En las zonas más húmedas predominan las plantas acuáticas, mientras que en las zonas más secas encontramos especies típicas de los ambientes esteparios.

Un futuro sostenible

La laguna de la Zaida es un ejemplo de cómo el ser humano puede convivir en armonía con la naturaleza, aprovechando los recursos naturales de manera sostenible. Sin embargo, este sistema ancestral se enfrenta a nuevos desafíos, como el cambio climático y la presión urbanística.

Es fundamental preservar este valioso patrimonio natural y cultural, promoviendo prácticas agrícolas sostenibles, fomentando el turismo responsable y sensibilizando a la población sobre la importancia de la laguna de la Zaida.

En conclusión, la laguna de la Zaida es mucho más que un simple humedal. Es un legado histórico, un ecosistema único y un elemento fundamental de la identidad de Used. Su historia nos enseña la importancia de la gestión comunitaria de los recursos naturales y la necesidad de encontrar un equilibrio entre el desarrollo económico y la conservación del medio ambiente.