Pardos y la Mina Estrella: memoria minera en la paramera

Pardos y la Mina Estrella: memoria minera en la paramera

En el corazón del Señorío de Molina, donde las parameras se elevan a casi 1.400 metros de altitud, se esconde una historia fascinante de geología, ambición y belleza mineral. Es la historia de la Mina Estrella de Pardos, un yacimiento que, aunque modesto en producción, ha dejado un legado de fama mundial por los espectaculares minerales que un día salieron de sus entrañas.

Aviso importante: Actualmente, las instalaciones de la Mina Estrella están abandonadas y en ruinas. Los pozos y galerías originales se encuentran colapsados y son inaccesibles, por lo que cualquier intento de exploración es peligroso. Este artículo tiene un fin meramente informativo y divulgativo para dar a conocer su valioso patrimonio histórico.

«Zafiros y Esmeraldas»: Los Primeros Cronistas

La riqueza mineral de Pardos no es un secreto moderno. Conocida en la antigüedad como la «Mina de la Platilla» , su explotación se registra al menos desde el siglo XVII. Ya en 1775, el naturalista Guillermo Bowles le dedicó un capítulo entero en su «Historia Natural de España». Sus descripciones, llenas de asombro, nos dan una idea de la maravilla que encontraba:

«Rompiendo un pedazo de la mina se ven en el centro… pequeños cristales azules como fragmentos de zafiros, otros verdes como esmeraldas».

Bowles describía con lirismo los dos minerales que darían fama a Pardos: la azurita (azul) y la malaquita (verde). Hablaba de la «baba del metal de cobre» que formaba «hermosos granos o pezones azules de cuyas ondas, variadas en las láminas concéntricas, resulta la hermosura de los colores de la piedra cuando se le da pulimento».

La Fiebre del Cobre del Siglo XIX

Aunque ya era conocida, la mina vivió su mayor apogeo a mediados del siglo XIX. En 1844, la noticia del descubrimiento de un nuevo filón cobrizo en la «Hoya de las Minas» desató una auténtica fiebre minera. Estimulados probablemente por los cercanos y espectaculares hallazgos de plata en Hiendelaencina , se registraron en Pardos multitud de concesiones con nombres tan sugerentes como «Virginia», «El Paraíso» o «La Venturosa».

Sin embargo, la realidad fue más modesta. La producción nunca alcanzó cifras comparables a las de otros grandes distritos mineros. Para 1860, solo dos minas seguían operativas, «Estrella» y «La Torre», con producciones que no superaban las 100 toneladas anuales.

Un Tesoro para la Ciencia

Más allá de su rendimiento industrial, la verdadera riqueza de la Mina Estrella reside en su extraordinaria y variada mineralogía. La meteorización de los minerales primarios (tetraedrita, calcopirita, galena) dio lugar a una increíble paragénesis de minerales secundarios.

  • Además de la famosa azurita y malaquita , la mina es célebre entre los coleccionistas por ser una de las mejores localizaciones del mundo para la bayldonita, un raro arseniato de plomo y cobre.
  • También ha proporcionado ejemplares excepcionales de clinoclasa, otro mineral de arseniato de cobre muy escaso que requiere condiciones muy específicas para formarse. Los cristales encontrados aquí están considerados, posiblemente, los mejores de España.
  • La lista de minerales identificados es larguísima, incluyendo especies como la mimetita, la cerusita o la cornwallita, convirtiendo este pequeño enclave en un laboratorio natural de fama internacional.

El Legado de la Mina Estrella

Hoy, del bullicio minero solo queda el silencio, interrumpido por el viento de la paramera. Las ruinas del edificio principal , los restos de antiguos hornos de fundición y las enormes escombreras de colores grises y ocres son los testigos mudos de su historia.

La Mina Estrella es un ejemplo perfecto de cómo un lugar, sin necesidad de haber sido un gigante industrial, puede convertirse en un referente del patrimonio geológico y minero. Un tesoro olvidado que nos recuerda la riqueza que se esconde bajo el suelo que pisamos en las Parameras Ibéricas.